¿Soñando despierta?



¿Soñando Despierta?

Tan sólo sentí que te conocía de toda la vida y sin más me acerqué a preguntarte la hora y me dijiste que aún había tiempo para dos deseos más…pero no recuerdo cuál fue el primero y tú me dijiste que ya lo tenía ¿Era eso verdad?, ¿ya tenía cumplido el primer deseo?

Empezaste a reír a carcajada limpia y no entendía el por qué y te fuiste sin decir más nada.

Abrumada por la realidad apreté los ojos con fuerza para volverlos a abrir y despertar de aquel sueño tan extraño pero me encontré en el mismo lugar, bajo aquel umbral sostenida sobre mis dos pies, con la luz de la luna colándose por la ventana a mis espaldas, era una noche maravillosa, pero a la vez sombría, estaba sola sin nadie que me pudiese explicar que aún estaba dormida.

Respiraba lánguidamente escuchando el tenue barullo del viento que chocaba con las hojas de los árboles y vencida por el vano intento de despertar resolví que no había porqué lamentarse y me acerqué a contemplar desde la ventana el espectáculo de la noche.

Las estrellas salpicadas en el cielo inmenso de la noche parpadeaban alrededor de la luna, unas brillaban más que otras y me preguntaba cómo es que todo aquello podía ser tan sólo era un sueño, y alguien respondió que estaba equivocada.

Maldita sean los sueños que te confunden con la realidad, y te hacen divagar por un mundo donde todo lo que quieres está a tu alcance y todo lo que yo quería se resumía a una sola persona...Tom

— ¿Me esperabas?— preguntó él

Desde hace mucho tiempo — respondí con un hilo voz, porque no lo podía creer, era él, al que tanto esperaba, a quien tanto deseaba ver.

— ¿Tienes miedo?

— Mucho…— admití al sentir que se acercaba más y me tendía las manos para tomar entre ellas las mías.

— Estoy yo contigo…soy yo, ¿Me recuerdas?

— No es verdad…

No quería dar crédito a lo que estaba frente a mí, simplemente no podía ser cierto, él no estaba ahí, era un sueño, un maldito sueño.

Di un paso atrás sin apartarle la mirada, buscando a tientas el cerrojo de la puerta.

— Estas asustada, ¡Eso es!— dijo llevándose una mano a la cabeza — Vamos sé niña buena y ven conmigo que no hay nada malo por ahí ¿Correcto?, los fantasmas no existen.

— Pero los sueños sí, y tú eres un sueño

— Vamos deja de decir tonterías y toma mi mano, vamos a mirar las estrellas — me animó una vez más, acercándose gradualmente y tomando ligeramente mis manos.

Los ojos me empezaron a picar y parpadeé para redimir las lágrimas que empezaron a caer ineludiblemente.

Traté de destrabar las palabras precisas para responderle pero me dio pánico hacerlo y en un movimiento rápido me despojé de sus manos y corrí hacia el fondo del pasillo, buscando una vía de salida. El camino parecía ser interminable y el corazón parecía salírseme, por esos latidos incontrolados que golpeaban mi pecho.

Una vez más parpadeé para redimir las lágrimas que no me permitían ver con claridad, las piernas no me respondían y el aire me era escaso, creí que él había desaparecido a mis espaldas pero no era cierto aún estaba ahí, siguiéndome.

Tomando fuerzas de donde no las tenía corrí a trompicones en busca de una salida, pero sólo encontré una puerta, la que abrí desesperadamente y entré, sólo habían cuatro paredes y una gran ventana, tal parecía que había llegado al mismo lugar de antes, no había escapatoria, y rendida me apoyé en una de las paredes y dejé mi cuerpo caer al piso, encogí mis piernas a mi cuerpo y las envolví con mis manos llorando profusamente, esperando que él se asomara de nuevo.

No entendía porqué los sueños me hacían una mala jugada, poniendo a mi alcance todo lo que yo en el mundo anhelaba para luego arrebatármelo sin piedad.

— ¿Candy?— dijo una voz — vamos estoy aquí ¿Eso querías no?— oí una risotada.

No le respondí, no era cierto y gimoteé con más ganas.

— O vamos no llores, no quise hacerte sentir mal — se lamentó, inclinándose en el piso para rodearme con sus brazos— ¿por qué lloras?

— Porque estoy soñando.

— No veo esa una razón para llorar — volvió a inquirir y me animé a mirarlo a los ojos para sincerarme.

— Porque es un sueño y no quiero despertar — una leve sonrisa se extendió sobre su rostro y sus manos se asomaron para enjugar mis lágrimas — Estás equivocada, no es un sueño.

— ¿Por qué mientes?, sabes que me duele mucho que esto no sea verdad.

— Lo menos que quiero es hacerte daño, porque yo te quiero…— Me rendí.

Apreté los ojos y pedí mi segundo deseo, despertar…segundos después todo seguía igual, él estaba junto a mí contemplando el cielo.

Sueño o realidad no me importaba, Tom me confortaba entre sus brazos y yo descansaba en ellos, hasta que me quedé dormida pidiendo mi tercer deseo, que esto no terminara jamás.



1 comentario:

m@ll3 dijo...

es infinitamente precioso
increibles las historias k se te okurren, k imaginacion =) le adhieres cada detalle k senti komo si lo estuviera viendo =)
es corta la historia pero me llene de mucha intriga al leerlo, adore su final ahhhh eres realmente sorprendente candy