
Quizás una Invención

Quizás una invención
¿Y si todo es un sueño?, quizás una invención…_son las preguntas que juegan en la mente de Bill.
Una noche, amigos, música y sobretodo chicas…, tan sólo es una noche cargada del fuerte ruido propio de aquel lugar, ¿Eso es todo?
Por supuesto que no, a él le importaba poco la música, y si estaba en ese preciso lugar, era para no quitarle las buenas ganas a su hermano y a los demás quienes parecían estar muy bien.
Un poco de calma, después unas cuantas copas y por ahí chicas alborotadas e inquietas, algunas de ellas con espíritu decidido se arriesgaban a acercársele, era claro que la tarea de traspasar aquella barrera no era fácil, y más aún cuando Sakky tiene la gran responsabilidad de cuidar de ellos, pero Bill está sólo y es tan fácil acercársele como darle caza.
-Pareces un muñequito de torta, le canturrea una, en medio del ruido estridente.
Bill ríe para sus adentros, ¿Un muñequito de torta?_Eres perfecto.
-La perfección no existe, dice él, apegándose más a ella, es claro que el sonido de la música le obliga a levantar la voz y mantener una distancia limitada.
Y por ahí un cosquilleo recorre los cuerpos, no hay mejor momento que tener a tu ídolo musical cerca y susurrándote al oído.
-Divertida la fiesta ¿no?, pregunta ella.
-No sé en qué anda todo esto, pero yo aún no me uno a la fiesta.
-Tal vez si te dejas llevar…insinúa ella, curvando ligeramente una sonrisa.
Un cruce de miradas rápidas, y de pronto ambos están al ritmo de la música, bailando tímidamente en un espacio privado.
Ella entrelaza sus brazos rodeando cálidamente el cuello de Bill, más siente que su corazón se desborda en latidos que parecen salírsele del pecho, los que se ven ligeramente insinuados.
No es la situación lo que provoca que Bill dé el siguiente paso, es la curiosidad por saber qué pasará después, y entonces el deseo empieza a atizar aquel instante.
Unas manos se afirman por el contorno de la cintura de aquella chica desconocida y la lleva junto a él, ambos parecen buscarse con las miradas, mientras las comisuras de sus labios comienzan a enfundarse, ella siente el calor de los labios entreabiertos de Bill, quien por esa noche está sometido a sorpresas que ni él mismo puede creer, con un leve parpadeo entrevé los labios color fresa de su compañera, en un fallido intento por aclarar su ideas, es aprisionadote nuevo bajo aquella ardiente caricia.
Todo parece ser ajeno a la situación, tan sólo son dos entre un gran número de gente que se contorsionan a merced de la música.
¿Un sueño o una invención?, qué más da responder, Bill está muy ocupado besándola como para pensar en cualquier respuesta.
Tom und Gisbon

Tom Und Gibson
Hay momentos en la vida de Tom en que no existe el pensamiento, ni la conciencia y se deja llevar por lo que está antes sus ojos, su guitarra.
¿Un objeto?, error no es un simple objeto, es su guitarra.
Una vida sin música y sin las virtudes de su guitarra sería abandono total, y es ahí donde sus pensamientos empiezan a echar raíces muy profundas. Si evoca momentos de su infancia, están las melodías de su querida guitarra inmersas junto a un conjunto de sentimientos que invaden su corazón, al recordar cómo nació el amor por ella.
Es ella quién le da los privilegios de seguir cultivando ese arte, entonces todo es entrega total, con una forma e intensidad especial, superior a todos los placeres.
Tom busca fuera del mudo en que habita la necesidad de aferrarse en el bienestar que ella le pueda dar, sabe que sus deseos y esperanzas no pueden alterarse por capricho o voluntad propia, sin ella.
No dejar a su guitarra es una de las leyes que gobiernan su corazón, porque sabe la intensidad que contiene para manifestarse, y según su buen sentido sabe que no la dejará, porque se hicieron una para el otro, Tom- Gibson, Gibson-Tom.♥
¿Soñando despierta?
¿Soñando Despierta?
Tan sólo sentí que te conocía de toda la vida y sin más me acerqué a preguntarte la hora y me dijiste que aún había tiempo para dos deseos más…pero no recuerdo cuál fue el primero y tú me dijiste que ya lo tenía ¿Era eso verdad?, ¿ya tenía cumplido el primer deseo?
Empezaste a reír a carcajada limpia y no entendía el por qué y te fuiste sin decir más nada.
Abrumada por la realidad apreté los ojos con fuerza para volverlos a abrir y despertar de aquel sueño tan extraño pero me encontré en el mismo lugar, bajo aquel umbral sostenida sobre mis dos pies, con la luz de la luna colándose por la ventana a mis espaldas, era una noche maravillosa, pero a la vez sombría, estaba sola sin nadie que me pudiese explicar que aún estaba dormida.
Respiraba lánguidamente escuchando el tenue barullo del viento que chocaba con las hojas de los árboles y vencida por el vano intento de despertar resolví que no había porqué lamentarse y me acerqué a contemplar desde la ventana el espectáculo de la noche.
Las estrellas salpicadas en el cielo inmenso de la noche parpadeaban alrededor de la luna, unas brillaban más que otras y me preguntaba cómo es que todo aquello podía ser tan sólo era un sueño, y alguien respondió que estaba equivocada.
Maldita sean los sueños que te confunden con la realidad, y te hacen divagar por un mundo donde todo lo que quieres está a tu alcance y todo lo que yo quería se resumía a una sola persona...Tom
— ¿Me esperabas?— preguntó él
Desde hace mucho tiempo — respondí con un hilo voz, porque no lo podía creer, era él, al que tanto esperaba, a quien tanto deseaba ver.
— ¿Tienes miedo?
— Mucho…— admití al sentir que se acercaba más y me tendía las manos para tomar entre ellas las mías.
— Estoy yo contigo…soy yo, ¿Me recuerdas?
— No es verdad…
No quería dar crédito a lo que estaba frente a mí, simplemente no podía ser cierto, él no estaba ahí, era un sueño, un maldito sueño.
Di un paso atrás sin apartarle la mirada, buscando a tientas el cerrojo de la puerta.
— Estas asustada, ¡Eso es!— dijo llevándose una mano a la cabeza — Vamos sé niña buena y ven conmigo que no hay nada malo por ahí ¿Correcto?, los fantasmas no existen.
— Pero los sueños sí, y tú eres un sueño
— Vamos deja de decir tonterías y toma mi mano, vamos a mirar las estrellas — me animó una vez más, acercándose gradualmente y tomando ligeramente mis manos.
Los ojos me empezaron a picar y parpadeé para redimir las lágrimas que empezaron a caer ineludiblemente.
Traté de destrabar las palabras precisas para responderle pero me dio pánico hacerlo y en un movimiento rápido me despojé de sus manos y corrí hacia el fondo del pasillo, buscando una vía de salida. El camino parecía ser interminable y el corazón parecía salírseme, por esos latidos incontrolados que golpeaban mi pecho.
Una vez más parpadeé para redimir las lágrimas que no me permitían ver con claridad, las piernas no me respondían y el aire me era escaso, creí que él había desaparecido a mis espaldas pero no era cierto aún estaba ahí, siguiéndome.
Tomando fuerzas de donde no las tenía corrí a trompicones en busca de una salida, pero sólo encontré una puerta, la que abrí desesperadamente y entré, sólo habían cuatro paredes y una gran ventana, tal parecía que había llegado al mismo lugar de antes, no había escapatoria, y rendida me apoyé en una de las paredes y dejé mi cuerpo caer al piso, encogí mis piernas a mi cuerpo y las envolví con mis manos llorando profusamente, esperando que él se asomara de nuevo.
No entendía porqué los sueños me hacían una mala jugada, poniendo a mi alcance todo lo que yo en el mundo anhelaba para luego arrebatármelo sin piedad.
— ¿Candy?— dijo una voz — vamos estoy aquí ¿Eso querías no?— oí una risotada.
No le respondí, no era cierto y gimoteé con más ganas.
— O vamos no llores, no quise hacerte sentir mal — se lamentó, inclinándose en el piso para rodearme con sus brazos— ¿por qué lloras?
— Porque estoy soñando.
— No veo esa una razón para llorar — volvió a inquirir y me animé a mirarlo a los ojos para sincerarme.
— Porque es un sueño y no quiero despertar — una leve sonrisa se extendió sobre su rostro y sus manos se asomaron para enjugar mis lágrimas — Estás equivocada, no es un sueño.
— ¿Por qué mientes?, sabes que me duele mucho que esto no sea verdad.
— Lo menos que quiero es hacerte daño, porque yo te quiero…— Me rendí.
Apreté los ojos y pedí mi segundo deseo, despertar…segundos después todo seguía igual, él estaba junto a mí contemplando el cielo.
Sueño o realidad no me importaba, Tom me confortaba entre sus brazos y yo descansaba en ellos, hasta que me quedé dormida pidiendo mi tercer deseo, que esto no terminara jamás.
